Gobernando bien tu casa

gobernando bien tu casa

“…Pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la Iglesia de Dios?” – 1 Timoteo 3:5

I.   LA RESPONSABILIDAD DE GOBERNAR.

1.    La ausencia de Autoridad produce anarquía, descontrol, desorientación, destrucción.

2.    La intención del gobierno es para salvaguardar la integridad de quienes están bajo esa autoridad y promover su bienestar.

3.   Dios es partidario del gobierno por eso aconseja (Romanos. 13:1-3). De ahí la importancia de gobernar y sobre todo saber gobernar, para dar dirección y estabilidad a la familia, al hogar y a la Iglesia.

 

II.   EL ESPOSO COMO CABEZA DE HOGAR.

1.    Es quien ha sido puesto por Dios y es un testimonio público del mandato de Dios (Efesios. 5:23).

2.    Es de decisiones firmes ante todo, sobre todo ante el pecado.

3.    Inclina sus decisiones hacia Dios, y todo lo hace bajo su dirección, ya que no hay mejor autoridad que aquel que se somete a la autoridad.

4.    Es una Guía para su familia, se levanta con valor por la causa de Dios y de los suyos.

5.    Actúa con responsabilidad ante su delicada pero loable tarea.

 

III.   LA ESPOSA COMO AYUDA.

1.    Tiene un carácter que agrada a Dios (Pv. 31:30).

2.    Es fuente de confianza (Pv. 31:11-12).

3.    Tiene cuidado de su casa y su trabajo sin descuidar su vida espiritual (Pv. 31:13-24).

4.    Organiza bien las finanzas (Pv. 31:27).

5.    Es prudente y sabia (Pv. 31:26)

6.    No descuida su apariencia sin hacer a un lado la palabra de Dios (1 P.3:l-7).

 

IV.   LOS SOLTEROS.

1.    No deben olvidarse de las cosas de Dios (1 Co. 8:32)

2.    Mantener dominio propio contra las exigencias de la carne, meterse en Dios para pasar victoriosos esos embates del enemigo.

3.    En la hora de la tentación está firme, no busca disculpas para el pecado sino se sostiene en fidelidad como lo hizo José.

4.    Mantiene el Temor a Dios y su integridad a la confianza de Dios, Eso hizo José él creyó que tal pecado no solo era una impureza personal, sino una traición a la confianza de quienes creyeron en él y sobre todo pecaría contra Dios.

5.    Pase lo que pase, mantengamos compromisos firmes con Dios así como lo hizo Daniel.

6.    Sobre todo anhelemos ser como Jesús quien es perfecto en todo.